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martes, 3 de noviembre de 2015

Palabras de bienvenida a Lorena Wolffer. Texto colectivo




Bienvenida Lorena a mi Casa Libertad, como de cariño nombran los estudiantes este recinto universitario que fue en otro tiempo cárcel de mujeres, plantel fundador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Fundación que fue posible al acto colectivo de resistencia de las y los colonos de esta zona, que rodearon con un abrazo físico y simbólico todo el predio de la cárcel con la consigna ¡Cárcel no, prepa sí! Rechazo del destino de la periferia a ser lugar de presidios y basureros, voluntad de crear/imaginar otros mundos. En estos muros hay memorias ahogadas, calladas, olvidadas de mujeres encerradas, presas comunes y presas políticas, y también celadoras, todas bajo el dispositivo despótico y de crueldad de la cárcel. Como dijo una estudiante que formó parte del movimiento para expulsar el presidio de Santa Martha Acatitla: “a lo mejor las personas que estuvieron aquí ahora ya están contentas, porque lo que para ellas fue sufrimiento para nosotros ya no lo es”.

La apreciación de tu visita

A partir de los acontecimientos actuales del país vinculados al ejercicio de diferentes formas de violencias, que decimos son violencias de Estado, se caracterizan por  la dimensión de  la crueldad que se ejerce para dañar a las personas de diferentes sectores de la población (desaparición forzada, homicidios, secuestros, feminicidios, entre otros) el impacto de los hechos como la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa, los femicidios con mayor nivel en el Estado de México, los homicidios de jóvenes y cualquier ciudadano al ser víctima del delito,son hechos por los cuales decidimos formar parte del núcleo de indagación sobre las violencias, pues nos duele la afectación que se produce en la vida de las víctimas y sus familiares, de nuestros familiares y amigos, de nosotras(os). El cuerpo subjetivo de la sociedad que involucra las emociones memorias, pensamientos, lenguajes, sensibilidades se han sumergido en un estado de dolencia, de enfermedad, de aflicción y daño.
El núcleo de indagación llamado “Pedagogía de la crueldad” pretende reflexionar y accionar sobre las violencias por ello nos acercamos e interesamos en tu trabajo y trayectoria artística de activismo, tu visita nos aportará una alternativa de acción para reflexionar la violencia de género hacia las mujeres, su complejidad. La forma llevas a cabo tu labor, cómo te relacionas con las mujeres, con sus historias de vida en violencia, con sus emociones, sus sentimientos. Cómo construyes el trabajo con ellas y a qué dificultades te enfrentas; personal y académicamente.
La charla, aportará sin duda miradas para reflexionar el ámbito académico y cuestionar qué hacemos con las herramientas que construimos en nuestro proceso de formación en la Universidad ¿cómo las utilizamos y para qué? ¿Qué tienen que ver con la realidad social y política del país?

La importancia y el impacto de tu obra

La importancia de tu trabajo y el impacto que proyecta, se percibe desde la forma  que implementas para exponer y denunciar a la sociedad  qué trastornos o dificultades tiene una mujer que ha vivido algún tipo de violencia ¿Cómo se siente, qué cambió en ella, qué le duele, cómo actúo frente al hecho, por qué de esa manera y no otra?
Los registros que recuperas de las mujeres y sus experiencias de violencia; al hacerlos públicos y visibles genera una consternación y confusión del significado de la violencia, pues las prácticas de violencia ( sobre todo en los núcleos familiares) son aceptadas, asumidas, naturalizadas y no podemos verlas, cuestionarlas y con mayor dificultad cambiarlas. Nos confronta  con nuestra historia de vida personal, familiar y nos obliga sin duda a pensar que algo anda mal, la pregunta es ¿Qué hacemos y cómo, para cambiar eso que nos genera malestar?
Por otra parte, los diferentes casos de violencia de las mujeres permiten al público reconocer una experiencia de violencia propia, cuando alguien más habla de un hecho que otra persona ha mantenido en silencio, se construye un tejido subjetivo del hecho que toca nuestra humanidad, nuestra solidaridad y empatía, es decir, se colectiviza el dolor pero también el hecho y entonces podemos abordarlo como un problema social, que tiene historia. Nombrarlo como un problema social involucra diferentes esferas del ser humano como el psicosocial,existencial, laboral, familiar.
La violencia en sus diferentes formas históricamente se ha vuelto una patología porque las instituciones que han sido creadas para atender las necesidades de las personas en este caso las que viven violencia, invisibilizan el problema ya que puede ser atendido desde diferentes instituciones y áreas por ejemplo el de salud pública. Haciendo del hecho social una patología se atiende desde una perspectiva individualista, separando lo público de lo privado es más fácil delegar el problema a las personas que viven la violencia como un problema personal que contribuir a transformar toda una forma de pensamiento y prácticas jerárquicas patriarcales que afectan y enferman las formas de vida y  las relaciones humanas. El estado ha contribuido para mantener una cultura machista, de exclusión, discriminación, a sectores vulnerables, mujeres, niñas, campesinas, indígenas, pobres, que se sitúan en contextos marginados de exclusión que en la mayoría de los casos al no tener las posibilidades de poder hacer valer sus derechos terminan en la cárcel, se involucran en redes de organizaciones delictivas que las explotan sexualmente o simplemente se vuelven un sector amplio de desempleo y la miseria.
El pensamiento y la concepción que se tiene de la mujer en un sistema patriarcal como éste minimiza, omite e invisibiliza estas problemáticas y por el contrario permite, mantiene y contribuye en sus instituciones, con la propaganda y los medios de comunicación a generan un espectáculo de la violencia y de terror en la sociedad donde las mujeres son un sector amplio.
Estamos inconformes del contexto nacional que vivimos, de  violencias generadas por el estado donde los delitos vinculados al narcotráfico en complicidad con funcionarios de gobierno matan o desaparecen personas comunes o luchadores sociales y de nuestro pueblo en general. Esas prácticas de crueldad nos conmocionan y nos alarman sus objetivos uno de ellos, heredar una cultura del miedo, la desconfianza, la inestabilidad social, el temor al delito y el sentimiento de inseguridad; que se adentran en nuestro ser fracturando relaciones, sueños, ilusiones, esperanzas y que en ocasiones nos hacen dudar para decir basta o para actuar, eso pareciera pero estamos aquí y estás con nosotros y te compartimos nuestro sentir; de rabia e injusticia por nuestros muertos y nuestros desaparecidos por nuestras mujeres y nuestros niños  convencidos de que podemos surcar otros caminos, andares de solidaridad,de amor, de amistad, de apoyo mutuo, de humanidad.

Texto colectivo elaborado por el grupo de indagación “Pedagogía de la crueldad”

viernes, 7 de agosto de 2015

Saboteando la pedagogía de la crueldad, génesis de un núcleo de psicología social








El proceso de creación de un núcleo es siempre desordenado: tiene una imagen, producida en un mapa mental (de servilleta, mantel de papel, cuaderno o pizarrón), y una 'idea fuerza', expresada en un título (como el que he puesto a este blog), los cuales sirven para atraer ideas, imágenes, materiales diversos: lecturas (no solo de textos, o que conectan textos con experiencias), memorias, discusiones informales (de café, sobremesa, en Facebook o Twitter). A partir de ahí comienza a ocurrir que se forma una mirada (o una obsesión) que encuentra temas, vetas, hilos, pistas, huellas del núcleo en los pensamientos de la ducha, en las noticias de los diarios, en la tele, en la esquina o la plaza (que ahora se configuran como escenarios), en el transporte, en las charlas. Es un asunto detectivesco. 

Antes de llegar a la idea fuerza del núcleo, me estuve preguntando ¿cómo es que puedo aterrizar el programa de Psicología Social de la carrera de Promoción de la Salud?, y comencé a leer textos que tenía por ahí y recordar discusiones y temas que he seguido desde la licenciatura.  Vino a mí ayuda un libro que tenía en esa larga lista de pendientes, de Pablo Fernández Chiristlieb, quien fuera mi profesor de la facultad, Lo que se siente pensar o la cultura como psicología. De la lectura me quedó claro que un asunto clave que quiero para este curso es conversar sobre esa dimensión de lo "psicosocial". Cito a Pablo:

"esto que queda entre las cosas, entre la arquitectura y la conversación, entre el calor y la luz, entre el lugar y el espacio, entre lo interior y lo exterior, entre lo distante y lo cercano, entre la ternura y las piedras, no es algo que sea producido por los objetos que se relacionan, por las dos personas que interactúan, sino al revés, es esta cultura lo que es previo a ellos, anterior y más originario, y lo que produce a las dos personas, o como diría George Herbert Mead, uno de los más clásicos psicólogos sociales, no son dos personas las que hacen la conversación, sino la conversación la que hace a las dos personas. Por lo tanto, para comprender la realidad de la sociedad, parece más conducente averiguar en qué consiste esta realidad primigenia que averiguar cuáles son sus productos."  

En realidad los núcleos tienen una historia previa más o menos invisible en otros núcleos, en otros cursos (que hemos participado como docentes o estudiantes), en esos temas que se apoderan de nuestras notas marginales, en las conexiones dialógicas que hemos ido haciendo de meses o años atrás. La nota marginal es oportuna para entender esta historia previa si la aplicamos a la enseñanza. Igual que con los textos, las clases están llenas de notas marginales, de ideas que afloran pero "se salen del tema", de senderos intuidos que no seguimos por el recato del programa. Toda esta imaginación docente alimenta el nuevo núcleo, por eso siempre es bueno mantener una mirada de soslayo a las notas marginales de la enseñanza de las que abrevarán nuevas andanzas. 

A raíz del crimen de estado contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa se trastornó mi identidad docente, se dio un jirón que poco a poco fui expresando y dando palabras. Luego el semestre pasado en compañía de Emilia, Adrián, Francisco y Juan Carlos de LaTICFM nos aventuramos en un núcleo sobre el Amor que me condujo una y otra vez a repensar la enseñanza y un bonche de temas sobre el cuidado colectivo, las formas de narrar, la ayuda mutua, la memoria colectiva, todos ellos vinculados a esa dimensión "psicosocial" en  el contexto de la guerra actual en México.  Escribí para ese núcleo:

"Las narraciones que compartimos sobre lo que somos, de dónde venimos, cuál es nuestra posición en el mundo, cómo es el mundo, están modeladas fuertemente por los afectos, las pasiones, los vínculos. Llevamos historias en el cuerpo, son ellas nuestro mapa social y político. Investigar sobre el amor nos involucra en revisitar las hechuras y entuertos de estas narraciones, a palpar los silencios y los olvidos, y sin afán de disolverlos sacarlos al sol. La precariedad social de la guerra que vivimos seguirá en aumento, enfrentaremos una creciente ola de destrucción de vínculos y estructuras comunitarias que aún brindan algún soporte, un contexto en que la memoria se vuelve un recurso vital. Las prácticas de la memoria (la conmemoración, el reconocimiento, la evaluación, el recuerdo) son prácticas amorosas."

Aunque parezca que se anda solo (por ejemplo ahora yo con este núcleo para el curso de psicología social) siempre se va acompañado. En el tiempo de preparación y planeación (forma elegante de llamar al libre vagabundeo de ideas), los otros son muy importantes, no solo los otros virtuales con los que se discute en los textos, sino los otros colegas, amigos, familiares con quienes se va compartiendo el proceso. Es imperioso y saludable compartir el núcleo desde el inicio, y aún mejor crearlo en colaboración. Hace unos 7-8 años cuando la noción de núcleo estaba en su prehistoria, todo el chiste que nos condujo después a ponerle nombre y desarrollarla fue hacerlo juntos. Ni qué decir de cuando el núcleo está echado a andar con un colectivo: el grupo, los invitados, el equipo codocente y los colados moldean y transforman el núcleo como parte de su historia singular de aprendizajes. 

Leí la idea de "pedagogía de la crueldad" en una entrevista a la antropóloga argentina Rita Segato hace un par de meses. Unos días después apareció un artículo de Rossana Reguillo en el que mencionaba la idea de una "pedagogía de la macana". Ambas investigadoras hablan sobre la violencia en nuestras sociedades latinoamericanas, el caso de la mujeres y los jóvenes. De inmediato quise registrar estas pedagogías y comenzar a reflexionar sobre su conexión con la universidad, en un post al vuelo que titulé La máquina ilustrada y las nuevas pedagogías de la macana y la crueldad

Las conexiones que confluyen hacia este núcleo son muchas, una muy importante ha sido el diálogo intenso y continuo con mi amiga y colega de la UACM, María José Rodríguez, quien ha trabajado procesos de militarización en América Latina, y últimamente sobre la cultura del miedo.  La cito: 

"Las concepciones y estrategias militares, la presencia militar en los noticieros y en las calles, y la propia simbología militar se traducen en referentes que impregnan la cultura, y éste es uno los elementos más efectivos de la dominación. Somos re- socializados en una cultura del miedo y la guerra que se sostiene en la institucionalidad y legalidad modificada ad hoc. Así, vamos perdiendo nuestros parámetros de ubicación previos y tenemos que enfrentarnos a la desorientación en una sociedad violenta, y también violentada." 

Los llamamos núcleos de indagación/creación para enfatizar ambas partes. En primer lugar, la idea fuerza es, más que una pregunta, un cúmulo de preguntas que no alcanzan a expresarse de forma acabada, algo así como un horizonte de cuestionamiento. Un horizonte que invita a indagarse -andarse-, a movilizarse a la acción de buscar, perderse, encontrar diferentes rutas, conectar cosas aparentemente dispares, seguir hilos de Ariadna o migas de pan. El núcleo deshecha la arquitectura mental de los temarios, no sigue una trayectoria o línea consecutiva de temas (que en las (j)aulas son líneas de fotocopias). Se propone al grupo este horizonte de cuestionamiento, a través de provocaciones, y se deja que vaya tomando forma con los significados emergentes de una buena conversación. 

En segundo lugar, el núcleo busca formar un lugar donde se crean cosas, se crean pensamientos y sentimientos, o mejor pensamientos que se sienten como diría Pablo, se crean imágenes y metáforas, se crean textos e intertextos, se crean contenidos digitales, se crean acciones, se crean proyectos que toman vida, se crean relatos y una historia compartida. El trabajo de taller es fundamental también para promover una cultura de la colaboración, del diálogo y la escucha, en donde (¡Es un lugar!) se aprovecha la sinergia emotiva del hacer para potenciar la enseñanza y aprendizaje de todos los participantes. 

Para este núcleo he asumido el reto de incluir juegos y ejercicios del teatro del oprimido de Augusto Boal,  estrategia que sirva tanto para los procesos del grupo, como  para que los participantes puedan apropiarse una herramienta de trabajo en su praxis. Podría rastrear este interés en mis clases de teatro de la adolescencia, pero hay una influencia más cercana en el taller de teatro que Luisa Pardo compartió con nosotros el semestre pasado para nuestros núcleos de amor. Y es que el teatro conecta con la idea de multimodalidad que hemos trabajado en LaTICFM, es decir, entrarle al conocimiento de otras formas que, claro, proporcionan conocimientos que no se alcanzan de la manera en que siempre se hacen las cosas. Lo expresa Luisa en una entrevista que le hice (puse extractos por aquí):

"El asunto físico no solo es para desinhibirte sino también para desarrollar ideas completas. Cuando planeas una escena vale mucho la pena moverte en el espacio... igual sentarte y planear y hacer un mini guión, escribir algunas palabras, pero es importante que lo trates de probar en lo físico porque, digamos, que es lo concreto, no sé cómo explicarte... se concreta la cosa y es mucho más vívido. El asunto del pulso es un claro ejemplo, porque te puedes imaginar un pulso pero no es lo mismo imaginártelo que generarlo, que crearlo en el espacio y en el tiempo real. Y entonces la experiencia de eso, lo concreto, te da herramientas para seguir creando."

Ya tendremos tiempo en este blog de hablar de las propuestas de Boal y cómo trabajar con ellas.

Hace unos días conversé por teléfono con un antiguo amigo de la facultad de psicología, que hoy enseña ahí, Juan Carlos Huidobro. Le pedí asesoría para este núcleo, platicamos de psicología social, y es muy posible que sea uno de nuestros invitados en este curso. Coincidimos en un punto que me ayuda ahora a terminar este texto: hay muy poca producción de psicología social que valga la pena para investigar/intervenir los procesos colectivos-comunitarios, especialmente que permita entender los fenómenos de la violencia y la guerra en los que vivimos. Será, como dice Pablo, porque la psicología social abrió una puerta que después rara vez se atreve a cruzar. Está el trabajo, ya clásico, de Martí-Baró sobre la psicología de la guerra en Centro América, y no mucho más. 

Esta claro en la cita anterior de María José, y en la idea de la pedagogía de la crueldad, que la subjetividad colectiva, ese entre nosotros que nombra Pablo, es crucial para entender muchas de las claves de esta guerra, pero la psicología (social o no social) se ha encerrado en teorizaciones que no parten del mundos vividos e históricos.  Dejo aquí una cita de Rita Segato, a la que hay que poner nuestros signos de interrogación para partir al viaje:

"Sin la subordinación psicológica y moral del otro lo único que existe es poder de muerte, y el poder de muerte, por sí solo, no es soberanía. La soberanía completa es, en su fase más extrema, la de 'hacer vivir o dejar morir'. Sin dominio de la vida en cuanto vida, la dominación no puede completarse. Es por eso que una guerra que resulte en exterminio no constituye victoria, porque solamente el poder de colonización permite la exhibición del poder de muerte ante los destinados a permanecer vivos. El trazo por excelencia de la soberanía no es el poder de muerte sobre el subyugado, sino su derrota psicológica y moral..."


lunes, 3 de agosto de 2015

Diario in/docente 2



quería escribir sobre Rubén, Nadia y Yesenia, y sobre las otras dos mujeres que fueron asesinadas, pero no sé, tengo dudas.
quería escribir sobre el miedo silencioso que como cáncer se apodera de mis tuétanos, pero no sé, lo estoy sintiendo.
quería escribir para que los otros sepan que creo firmemente que este crimen se llama masacre y es un crimen paramilitar, o sea que esa cosa que llaman Estado está involucrada, pero no sé, para qué.
quería escribir que no tengo ninguna esperanza de que haya eso que se clama en redes sociales, justicia, porque: "Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en el mundo del poder".
quería escribir que este crimen del narcoestado es un mensaje con múltiples destinatarios, una comunicación del espectáculo de la crueldad, un feminicidio que incluye a un hombre como víctima feminizada, que entre otras cosas dice: "no hay lugar seguro para ti en esta guerra de mí contra todos y todo", pero no lo sé, con qué sentido.
quería escribir que después de la noche del 26 de septiembre de 2015 en Iguala, Guerrero, se desgarró para mí el mundo conocido y bajo esa inmanencia se me presenta todo objeto, relación y persona, pero no sé, ya no sé.


PD1: si, hay un error, el año es 2014 y no 2015, me di cuenta después de escribirlo. Lo dejo así porque es reflejo de esta desorientación del terror por la que parece que todo se repite.

PD2: los comentarios están activados